¿Wu Shu o Kung Fu?


(escena de la serie Kung Fu producida en los años 70).


Entre los estrategas militares corre un dicho:



“Yo no me atrevo a hacer de anfitrión,

prefiero hacer de huésped;

no me atrevo a avanzar un cun*,

prefiero retroceder un chi”.

Es lo que se llama marchar

como si no se marchara,

remangarse como si no hubiera brazos,

empuñar las armas como si no se tuvieran,

imponerse como si no hubiera enemigo.

No hay mayor desgracia

que despreciar al enemigo,

despreciar al enemigo es casi

como perder mi tesoro.

Cuando se enfrenten fuerzas iguales,

vencerá el que se lamenta.

Tao Te Ching, capítulo XXXIV.


Cuando el capítulo piloto de Kung-Fu apareció en las pantallas de televisión occidentales, el impacto de su popularidad sacudió la aletargada sensibilidad de los espectadores, acostumbrados a otro tipo de héroe popular.


Después de su andadura como modesta serie semanal, millones de espectadores hicieron de Kung-Fu el espectáculo televisivo con más audiencia. Fue el gran fenómeno de la industria televisiva, una serie de acción que daba más importancia al pacifismo que a la violencia.


¿Quién hubiese imaginado que un monje budista chino, buscado por los cazarrecompensas, y maestro de artes marciales se iba a convertir en el nuevo héroe de la cultura occidental?. ¿Qué arte marcial practicaba?, ¿cómo y dónde obtuvo esos conocimientos?, ¿de dónde proceden sus comentarios filosóficos?, ¿todavía existe el templo Shaolín?, ¿cómo se relacionan el Budismo y el Taoísmo con el Kung-Fu?, ¿qué influencia ha tenido el Kung-Fu sobre otras artes marciales?.


La esencia filosófica del Kung-Fu: aprender a conservar para no destruir: a esquivar para no bloquear, a bloquear para no herir, a herir para no mutilar, a mutilar para no matar; puesto que toda vida es valiosa y no puede ser sustituida por nada.


El Kung-Fu debe ser entendido en su forma y espíritu final como una expresión del deseo indomable del hombre de superar las adversidades de la forma más directa posible. Para ello sólo se requiere lo que nos ha otorgado la naturaleza: una mente y un cuerpo rigurosamente disciplinados e integrados en una entidad inseparable.


Dentro de este concepto, el Kung-Fu será presentado como una experiencia, que comienza en el ámbito psíquico y gradualmente ahonda en una filosofía profunda que influye en la totalidad de la conducta de la persona. Marcaremos la simple idea de la no-violencia: Si no hay disputa, no hay derrota ni victoria. El sauce no lucha contra la tormenta y sobrevive. O como explicaba un sacerdote Shaolín en uno de los episodios:


Joven Caine

(confuso)

Estáis triste maestro, porque quitasteis una vida.

Maestro Po

Sí..., para salvar otra.

Joven Caine

(emocionado)

La mía.

Maestro Po

(inclinando la cabeza)

Si algún día es necesario que quites una vida... para salvar otra... u otras,

te sentirás como Yo. Entonces... sentirás... pena, independientemente de

lo malvada que fuese la criatura que has matado.


Definición de Kung-Fu: es un término general definido como el dominio de un arte, una habilidad o una tarea difícil a través de un esfuerzo que implica una gran concentración. En última instancia significa mucho trabajo duro y práctica.


En términos occidentales se puede decir que Muhamad Ali logró el Kung-Fu en el boxeo, Miguel Ángel lo alcanzó en el arte y Ernest Hemingway en la literatura. Este término, difundido por los maestros de combate chinos al divulgar sus propios estilos de Kung-Fu, ha sido utilizado en occidente para referirse a las artes marciales chinas. Aunque su significado se ha empobrecido con su traducción a otras lenguas, Occidente ha aceptado el término antiguo y lo entiende como cualquier acto que tenga que ver con los sistemas de combate de China.


El término no fue utilizado regularmente hasta la Dinastía Ming, cuando florecieron las novelas del siglo XIV. Muchos de estos libros tan populares ensalzaron los esfuerzos de los maestros de combate por liberar a las provincias de las incursiones de los bandidos. El término Kung-Fu se utilizó para referirse a sus hazañas.


Por otro lado, el término chino actual para las artes marciales es Wu-Shu, el cual denota artes militares, entrenamiento de autodefensa y bravura (Wu – militarista, Shu – técnicas). Desde la perspectiva histórica occidental, el carácter chino para Wu apareció en inscripciones de bronce aproximadamente trescientos años antes de la Guerra de Troya (1200 a. C.).


El ideograma que representa Wu-Shu se compone de dos partes: la primera indica el acto de detener y la segunda es la pictografía de una lanza. Juntos simbolizan la idea de usar el poder militar para someter los desórdenes violentos y promover la paz mediante la supresión de escudos y lanzas.


Está basado en el antiguo dicho de que las armas son como el fuego, si no son eliminadas, pueden quemar al que las usa. Frase que llegó a ser el credo de artistas marciales posteriores, quienes sólo recurrían a su destreza marcial para servir y proteger, evitando las disputas siempre que fuese posible.


En la actualidad, Wu-Shu permanece como término oficial para las artes marciales entre el pueblo de la República de China. Después de la revolución comunista de 1949, se hizo un gran esfuerzo para tamizar lo antiguo a fin de sacar a la luz lo nuevo. Los líderes deseaban conservar lo que era útil de las reaccionarias artes tradicionales de China. Los expertos analizaron muchos estilos y cotejaron un inmenso cuerpo de técnicas para crear un amplio plan de estudios.


Wu-Shu es una palabra del dialecto mandarín, mientras que Kung-Fu es una expresión cantonesa. Wu-Shu fue originariamente el nombre formal de las artes marciales de combate y Kung-Fu era la denominación más coloquial. En la mente china posrevolucionaria, la expresión Kung-Fu se asocia a muchas cosas que son desagradables: creencias místicas, sociedad jerarquizada, señores de la guerra, servidumbre agrícola, capitalismo, etc.


Independientemente del término que se use, Kung-Fu o Wu-Shu, la importancia del entendimiento de estas palabras en el mundo occidental radica en la desmitificación de su esencia o del significado que hay tras ellas. Este es nuestro propósito. Queremos participar en el levantamiento del manto de secretismo milenario que ha cubierto siempre al Kung-Fu. Suprimir una verdad es alimentarla más allá del sufrimiento.


*Un chi (un tercio de metro) equivale a diez cun.



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